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Rock al parque 2025: la fuerza incuestionable de las artistas y las reflexiones que aún nos quedan pendientes

29 nov 2025
3 min de lectura

Hablar de Rock al Parque siempre implica reconocerlo como un espacio fundamental de encuentro cultural y de democratización de la música en Bogotá y Latinoamérica. La oportunidad de habitar el Parque Simón Bolívar de forma gratuita y vibrar con la diversidad sonora de nuestra ciudad y del mundo es, sin duda, un hito que celebramos y defendemos.

En esta edición 2025, el festival nos regaló momentos verdaderamente potentes donde el talento, la rabia creadora y la resistencia de las mujeres e identidades diversas demostraron por qué son indispensables en la escena.

1. Lo que celebramos: El legado, la transgresión y la fuerza en tarima


El homenaje vivo a la memoria y a la autogestión: Contar con la presencia de Polikarpa y sus Viciosas fue uno de los puntos más altos del festival. Ver a una de las agrupaciones pioneras del punk colombiano —integrada por mujeres que llevan tres décadas sosteniendo un discurso anti-patriarcal, político e independiente— reafirma que el rock hecho por mujeres en nuestro país no es una moda reciente, sino un pilar histórico de lucha y contrapoder.


Potencia e innovación sonora internacional: Tuvimos la fortuna de presenciar proyectos liderados por mujeres que están redefiniendo los sonidos pesados y experimentales a nivel global. La contundencia y rabia del dúo gallego Bala, la propuesta vanguardista y teatral de Descartes a Kant (encabezada por Sandrushka Petrova), el hard rock de Hermana Furia y el sonido urgente de Animales Exóticos Desamparados (Chile) mostraron que la pesadez, la técnica y la disrupción escénica no tienen género.


La riqueza y diversidad de la escena distrital: Destacamos la presencia de agrupaciones locales como Sin Pudor y K93, que mantienen viva la chispa del hardcore y del punk en la ciudad, así como apuestas como Buha 2030 (con la voz y el clarinete de Gabriela Ponce) y Bat Habits, que amplían las fronteras del rock fusionándolo con otras texturas e intuiciones sonoras.


Para conversar y profundizar: perspectiva de género, representación y brechas


Fieles a nuestra propuesta de generar reflexiones sobre el periodismo musical y la perspectiva de género, creemos que analizar los carteles nos permite hacernos preguntas constructivas sobre la industria:


Representación en el cómputo total: Aunque el talento femenino que se presentó brilló con luz propia, al mirar la totalidad de los músicos en tarima, la participación de mujeres e identidades feminizadas continúa siendo minoritaria frente al volumen de alineaciones integradas exclusivamente por hombres.


Horarios y escenarios: Más allá de la presencia en el cartel, resulta clave analizar la distribución de las franjas horarias y los escenarios estelares, para que los proyectos liderados por mujeres no solo estén presentes, sino que también ocupen espacios de gran afluencia y cierre en las tarimas principales.


Instrumentistas y roles en la escena: Se mantiene el reto de seguir visibilizando a mujeres bateristas, bajistas, guitarristas, ingenieras de sonido y productoras técnicas, descentralizando la idea de que la presencia femenina se limita únicamente a la voz principal.


Celebrar Rock al Parque es también abrazar su capacidad de transformar la cultura y de abrir espacios de conversación. Reconocemos el valor enorme de este escenario público e invitamos a que la curaduría y la industria musical sigan caminando hacia una presencia cada vez más equitativa, diversa e incluyente.


¡Larga vida a las artistas, a las pioneras y a todas las mujeres que hacen posible la música!


 
 
 

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