Entrevista realizada a Fabiola Bazo, investigadora de la escena subte peruana
- Paroxis Histérica
- 10 jun 2020
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 4 sept 2025
A continuación se presenta la entrevista realizada a FAbiola Bazo, a través de una alianza de medios establecida con Chucho Córdoba del blog Metal to the bone.
La profesora e investigadora peruana Fabiola Bazo ha estado involucrada en examinar todo lo relacionado con el transcurrir de la política de género dentro del mundo de la música que abarca el rock en Lima, Perú; es la investigadora principal de la movida subte con perspectiva de género, indagando sobre estos problemas en la escena punk rock, rememorando y rescatando la importancia y trascendencia de la figura de María T-Ta, una mujer que marcó historia en la movida subterránea limeña. Metal To The Bone y el podcast Paroxis Histérica, en una alianza de medios preocupada por ahondar en los temas de género, hablamos con ella sobre estos aspectos de la movida subterránea limeña y otros elementos afines, a nivel general.

¿Cuál es esa responsabilidad que recae en las investigadoras musicales como tú en la transformación de ese escenario rockero machista que todavía tenemos?
Es una pregunta un tanto complicada pero lo que yo quise hacer con Desborde es que, al existir mucha romantización de lo que eran los ochentas, la protesta, la intensidad, la rebeldía, entonces yo les voy a contar la historia de los ochenta, pero a través de los subtes. Entonces este es un capítulo sobre la violencia y qué pasaba con los subtes en la época de la violencia, un joven puede entender la historia contemporánea del Perú a través de la historia de estos músicos.
A mí lo que me gustaría hacer con mi siguiente texto sobre las relaciones de género en los rockers es que entiendan las relaciones de género en el Perú y cómo se manifiestan dentro de la escena de la música, y creo que esa es mi responsabilidad; para mí, como feminista, promover la igualdad y que se vea cómo nos afecta a todos y contar las historias de estas mujeres y no solo de ellas. No lo quiero ver como mujer-hombre sino también cómo la sexualidad de las participantes tuvo que ver con su legado, si fueron reconocidas, aceptadas o si experimentaron violencia por su sexualidad. Creo que esa sería mi contribución porque yo creo que la música no se disfruta solamente de manera abstracta, hay sentimientos, afectos, vida detrás de esta música y esto es lo que me gustaría manifestar. Pero, ¿cuál sería mi responsabilidad? Se ha escrito tan poco sobre lo que son las relaciones de género en la cultura popular, en el Perú, que ese sería mi granito de arena.
¿Eres la única investigadora en el Perú o hay una red de investigadoras o conoces alguna compañera que pueda documentar esto y tenga el interés de hacerlo?
No hay una red, pero estamos generando una red y nos mantenemos en contacto. Esta Sarah Yrivarren, en La Católica, que estudia sobre metal; Dela Núñez que también estudia metal; Elena Otero que está en Historia del Rock y Diana Joseli. Después no hay nadie más de investigadoras, que conozca. Cuando yo me entero de alguien inmediatamente la contacto porque me interesa desarrollar esa red, la idea era ir a una conferencia en Guadalajara, hace una semana, pero por el COVID-19 no pudimos ir, iba a ser nuestro primer encuentro donde ibamos a compartir nuestras experiencias. Esa es la otra cosa, que sepan, no solo las investigadoras sino también las músicas, que no están solas.
¿Crees que lo que le pasó a María T-Ta para irse del país tuvo que ver con la soledad y la falta de sororidad de parte de otras mujeres?
Solo puedo especular porque la verdad es que no lo sé. Sé que ella un día salió, pero ella fue una persona que buscaba expresarse, lo hizo en el teatro un momento, lo hizo en bellas artes, después se metió a la música, de ahí dejó eso atrás, era alguien que buscaba reinventarse todo el tiempo. También al final de los ochentas la crisis estaba tan mal que de verdad tenía que buscar una forma de ganarse la vida y se fue, entonces creo que era una combinación de factores, la escena subte no la entendió. No quiero ponerla como una víctima tampoco, yo creo que era una persona que sabía lo que estaba haciendo. Cuando hablaba de las mujeres ella hablaba de la doble opresión que tenían las mujeres, creo que era bastante proactiva.
El otro problema que hubo con ella es que en el año 86 la detuvieron, la torturó la policía, ella se sale de la escena en el año 89 y es cuando hubo un cambio en la política de gobierno, en la política antiterrorista, y me imagino que eso también podría darle a ella temor, que ya una vez habían sospechado de ella y que podían seguir sospechando, hay diferentes niveles que podían explicar su separación.
Con la mirada crítica que le has hecho a toda la movida subte, ¿crees que hay algo que le puede aportar esta expresión a la contracultura latinoamericana o incluso a la contracultura mundial? ¿Crees que hay un valor de esta movida subte que se pueda rescatar para las futuras generaciones?
Sí, porque te muestra cómo puedes apropiarte una contracultura que viene de países anglosajones y hacerla tuya, apropiarla para el contexto peruano, eso me parece que lo hicieron bien. Musicalmente, en realidad, no hubo algo que a nivel mundial no existiera, con excepción del grupo Narcosis y la forma como grabaron las maquetas, eso sí me parece que es algo a nivel mundial muy distinto. Eso es lo que yo diría, la apropiación.
Pasaron un contexto de violencia, de recesión, de «no futuro» como también lo fue en el Reino Unido, en los 70. ¿Qué pasó con estos jóvenes que estaban contra la pared? Si no hubiera habido esa escena de punk sabe Dios qué hubiera pasado con ellos, al menos ahí tenían un desfogue, una forma de expresarse que no necesariamente tenía que ser violenta; habían muchos chicos que tenían problemas en sus casas y que en vez de aislarse, terminar con una depresión terrible, quizás suicidarse, la escena les dio una oportunidad de mirar a la vida de manera distinta y de unirse, que era posible tener algún tipo de esperanza. No dejó de ser una escena romántica.
¿A nivel limeño, y mundial, cuáles artistas del rock en general rescatas actualmente que le estén trabajando a este asunto?
En el punk hay muchísimo y sugiero leer a Vivien Goldman; en cuanto a bandas Fanny hasta ahora, con una agenda feminista y esa es una banda de los 60. Del metal no conozco a nadie. Y están todas las Riot Grrrl de los 90. También está Catarsis en Perú, está La Perra Vida, están las Ratapunks (pero mira, todas las que te estoy dando son punks), las Tóxicas del Cusco.
Las punks y postpunks de los 70 y 80, por ejemplo Viv Albertine, tú le preguntabas en ese momento si eran feministas y te decían que no, de ahí ya salió Kathleen Hanna y toda esa generación, ellas sí se llamaban feministas. Cuando hablamos de feminismo hay que ponerlo en el contexto de ese momento, cuando yo leo la vida de Las Slits y de todas esas primeras bandas punk femeninas, se parece mucho el discurso en cuanto a relaciones de género al discurso que se tenía en los ochenta en Lima. Riot Grrrl viene después, ya se toma la conciencia, pero es gracias a esas primeras bandas femeninas que se abre la puerta.
La otra cosa que pasa es que estas viviendo un momento tan intenso que estás viviéndolo, pero no necesariamente reflexionando sobre lo que estás viviendo, por la intensidad y tienes la energía, entonces que alguien te pare y diga «¿te consideras tanto?», entonces la respuesta es «estoy haciendo música, estoy rompiendo esquemas, no trates de encasillarme. Déjame, estoy haciendo mis cosas». Creo que también hay que pensar en eso, aproximarnos con ojos académicos a ver si tiene todos los puntos en mi lista de feminista, yo creo que no están pensando de es forma, no a todo el mundo le podemos pedir que sea activista tampoco. Hay que dejar que se manifiesten, por eso hay diferentes niveles de sofisticación y cuando uno encuentra un grupo con el cual de verdad hay afinidad, se aferra a ese grupo, pero no, por el hecho de que tengan una vagina no podemos pedirle que sean feministas. No se puede.
Relacionando esa prevalencia del punk en esta cuestión, recuerdo que Andrea Restrepo, de Polikarpa y Las Viciosas, hace poco en otro de esos Facebook Live producto de la cuarentena, hablaba de esa ruptura entre el metal y el punk en la Batalla de las Bandas en Medellín, donde el punk le decía al metal que ellos iban a seguir tocando con lo que tuvieran a la mano y a partir de ahí ser contestatarios, que estaba bien ser virtuosos pero el componente de ellos eran esas expresiones contestatarias.
Igual en Perú. Quieren ser panfletarios, ni siquiera contestatarios (panfletarios les dicen a los punks). Y los metalheads, es muy interesante cómo se definen también y eso es lo que estoy aprendiendo. Es otra estética y quieren ser juzgados precisamente con un sentido de trascendencia, es muy del siglo XIX, muy abstracto, es música entonces no importa quién la haga, si es hombre o mujer, es música, y eso le niega la subjetividad y la emoción al autor. No creo que simplemente se juzguen las notas y que la guitarra suene bien, hay una persona detrás de esa guitarra. Tengo problemas con esa visión del metal, juzgarlo solo estéticamente.
Como tiene esa visión, no necesitas tener un análisis de género aquí porque qué tiene que ver eso con la música que es abstracta, universal, es ese universalismo; pero en realidad, «universalismo», es una palabra en código para hombre blanco, europeo, entonces hay que decolonizar el metal.
Aunque el metal es una producción blanca, europea. ¿Cómo empezamos a decolonizarlo? ¿Sería bueno que el punk continúe cantando sobre la realidad cotidiana, sobre las mujeres del barrio, de los fenómenos de la violencia de género, de las experiencias propias del sur latinoamericano? ¿Cómo lo decolonizamos el rock, el metal, en nuestros pueblos latinoamericanos?
No es solo un tema de cantar sobre los pobres, porque un blanco que venga a cantar sobre los pobres está apropiándose de la desgracia de alguien y cantando, pero ¿está de verdad denunciando algo, haciendo algo o está de verdad haciendo plata con la pobreza de su alrededor? Entonces qué tan representativo es ese texto porque el discurso se vuelve un producto de consumo.
El otro día entrevistaron a Alfredo Nieves, de México, y presentó el video de una banda mexicana donde veías representaciones prehispánicas pero las caras eran más como las caras del día de los muertos (que ya es una cuestión que viene después, decolonial), entonces pensé si eso era una apropiación. ¿Se trata de indígenas mexicanos que están cantando acá? ¿Qué cosa es esto? ¿Es una expresión decolonial? ¿Qué es? Entonces Alfredo me dijo que no se trata de cantantes indígenas pero que sí han apropiado imágenes y las han mezclado. Si tú ves videos de bandas de metal nórdicas, que toman los elementos célticos y todo lo demás, básicamente están haciendo lo mismo pero con México. ¿Es una copia o es una cuestión original? Es algo que hay que estudiar, no sé si eso es decolonización o si están tan colonizados que quieren hacer lo que hacen los nórdicos, pero tomando elementos que no entienden de su propia cultura, porque me gustaría saber si esos músicos de verdad entienden esa simbología azteca que estaban usando y qué significa eso en contexto.
Y ya para ir terminando esta increíble charla, ¿qué otra producción académica podemos esperar? ¿Qué libro está pendiente por salir?
Pronto no voy a sacar nada porque he vuelto a la universidad a estudiar, así que estoy preparándome para mis exámenes comprensivos y estoy leyendo y con muchísimas ideas, queriendo aprender mucho, en particular sobre el metal, quizás lo primero que escriba sea sobre metal; pero lo que estoy pensando más en el mediano y largo plazo es sobre relaciones de género en el rock, en general, y sexualidad, cómo se desarrollan desde que llegó el rock en el Perú. Así que tengo que ubicar a las rockeras de cada década para conversar con ellas.
Escucha el episodio completo acá:



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