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Entrevista realizada a Hector Castañeda, creador de Metal Satánica.

Actualizado: 4 sept 2025

A continuación, se presenta la entrevista transcrita realizada a Héctor, influencer de Metal Satánica.


PH: Tu estilo es muy fresco y relajado, y nos gustaría saber qué te motivó a empezar un proyecto en redes sociales. ¿Por qué decidiste moverte en ese medio?


MS: El estilo fresco y relajado de mis videos probablemente se debe a que, a veces, los grabo mientras bebo. Al principio, la cámara me intimidaba, pero el alcohol era un lubricante que me ayudaba. Con el tiempo, empecé a perder la vergüenza.

El proyecto en sí fue un delirio pospandémico. Yo tenía un programa de radio de metal en la UNAM, el primero de ese género en la estación, y era mi sueño. Pero uno tiene que seguir adelante, los proyectos terminan. No supe aceptar que había acabado y caí en una depresión. Un día, simplemente me volví loco y empecé a hablar en TikTok de todo lo que no decía en la radio. El proyecto se empezó a tomar más en serio y ahora se ha convertido en una necesidad para mi personalidad parlanchina. Un locutor de radio necesita hablar y, si no lo capitaliza, lo desaprovecha.


Considero que mi proyecto es como un fanzine: se trata de divertirse, pero también de comprometerse a difundir el tipo de música que, literalmente, nos ha salvado la vida.

A los 15 años, me sentía fuera de lugar en todas partes, y el único refugio que encontré fue la "música de la muerte y del infierno". Muchos de nosotros venimos de entornos hostiles y no sé qué hubiera pasado si no hubiéramos tenido esta forma de expresión. Al final, se trata de pasarla bien, de difundir el rock and roll y de tratar de cambiar el mundo, aunque las verdaderas estrellas siempre serán las bandas.


Héctor Castañeda
Héctor Castañeda.

PH: Héctor, a lo largo de los años, hemos debatido mucho que el metal y el rock, a nuestro parecer, no incomodan por incomodar. Detrás de esta música siempre hay una intención de mostrar realidades que la gente quiere ocultar. No se trata de ser vulgar o blasfemo por simple vulgaridad.En tu discurso, el humor parece ser disruptivo y con una intención. ¿Es una visión acertada o simplemente es así?


MS: Soy un payaso por naturaleza. Lo único que me faltaba era pintarme la cara para contar chistes. Creo que el humor es implícito para romper el hielo y reírte de ti mismo. Sin embargo, como dices, todo tiene un sentido. Me gusta pensar en un texto llamado "La supervivencia de las luciérnagas", una alegoría que dice que, a pesar de la oscuridad, la risa, el desmadre y la fiesta pueden convertirse en posturas políticas. Ante un sistema que incluso condena el ocio y te exige producir, yo puedo producir y divertirme al mismo tiempo. Yo puedo producir y divertirme, como en los capítulos de Los Simpson, donde todos trabajan y se divierten. Esa es la idea, pasarla bien.


La supervivencia de las luciérnagas es un concepto anarquista. De hecho, es un libro que habla de que, a pesar de la guerra, los ejércitos tenían que pasarla bien. Y para mí, eso es el rock.


El heavy metal para mí siempre ha sido un género de denuncia, disruptivo, como dices, incómodo. En estos tiempos, si a la mayoría lo que le enoja es el feminismo, la diversidad sexual o que haya posers, yo me volveré el más grande poser y el más grande fan de esas bandas que hablan de ese discurso incómodo. ¿Cómo es posible que ahora el metal resulte ser conservador?


También creo que hay bandas que lo hacen solo por hacerlo. Me queda claro que hay bandas de gore grind a las que solo les interesa el chiste de desmadre, de horror a lo bestia. Ni siquiera lo están pensando y se están burlando de su pene.


Un disco se llama El pene podrido del perro que me comí con salsa Valentina en una tortilla. Probablemente existe, y al tipo no le importó lo que había detrás, pero se la estaba pasando bien. Y si lo queremos llevar a un plano más filosófico, de una u otra forma, le está mostrando a la sociedad una cara que no quiere ver de sí misma. Asómate al abismo, pues hay horror, gore, personas que están sufriendo y la están pasando mal. Y hay un tipo de música que nos está hablando de una realidad que a muchos no les gusta.

Se trata de pasarla bien. Para mí, el rock siempre ha sido esa válvula de escape de una sociedad y de unos jóvenes que no se encuentran en ningún lado.


PH: Nos dejas pensando en varias cosas. Y cuéntanos un poquito, Héctor, en este camino, esa crítica que haces de que el metal resulta ser conservador, ¿te has encontrado, por ejemplo, con el metal hecho por mujeres?


MS: The Warning es una banda mexicana que me voló la cabeza, su talento es impresionante. Pero no son las únicas. Hay muchas más, como The Fucking Beaches, una banda mexicana de punk heavy metal. Hace poco, grupos feministas tomaron la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México y la convirtieron en un refugio para mujeres en situación de riesgo. Las Fucking Beaches no solo tocaron ahí, sino que también ayudaron en distintas labores. Eso me pareció de lo más disruptivo, punk y necesario para una banda de rock. Que hayan llevado el discurso de sus letras a la acción me pareció muy chingón.

Si un joven se entera de la existencia de esta banda a través de un video, se va a edificar con ellos, y eso es justo lo que necesitamos.


No creo que deba hablar de feminismo; más bien, los hombres deberíamos hablar de por qué no hemos normalizado la presencia de mujeres en el rock. Nos corresponde hablar de nuestros machismos y de la masculinidad tóxica en un género donde los "dioses" como Little Richard y Rob Halford son abiertamente gay. El rock siempre ha sido andrógino, queer y disruptivo en ese sentido, cuestionando nuestra propia sexualidad.


Se me hace rarísimo que haya machismos en un género que fue fundado por personas como las que mencioné. Se trata de cuestionarnos a nosotros mismos. ¿Qué tal si la letra de tu canción favorita de Judas Priest, una de las bandas más emblemáticas del género, habla de salir del clóset, mientras tú tienes problemas para aceptar la sexualidad de tu propio hijo? Me gusta que el heavy metal cuestione este tipo de cosas, aunque sea de una manera escandalosa. Creo que una banda de rock no tiene que ser explícitamente política en sus letras para tener una postura política. El simple hecho de ser una banda ya lo es.


PH: A nosotros nos ha pasado que encontramos una banda musicalmente genial, pero cuando hablamos con sus miembros, resulta que tienen discursos de odio. Es muy interesante lo que dices.


MS: Yo diría que muchos hombres en el metal se han quedado en un discurso inmaduro, en la fase de sentirse "malotes" de la secundaria. Si lees el libro de Adolfo Hitler, no sé cómo no te vuelves antifascista. Tampoco entiendo cómo el black metal, que se opone al dogma cristiano, puede estar asociado al fascismo, que es lo más cristiano que hay. Pero creo que está bien que haya diversidad de expresiones a través de la música. Mi black metal es mi forma de oponerme al dogma cristiano. Mi violencia está en las letras de una canción de death metal, no en las calles.


PH: Héctor, nosotros vimos la película "Ruido" de Netflix y quedamos impactados por el problema de los feminicidios y la desaparición de mujeres en México. Nos gustaría saber tu percepción sobre este tema y sobre la impunidad de un Estado que parece ser cómplice de esta estructura criminal.


MS: Para empezar, eso de que "a los hombres también nos matan" me parece una tontería. Sí, claro, a los hombres nos matan, pero a una mujer la matan por odio. Yo no tengo que preocuparme en la calle porque me maten por ser hombre. A una mujer la matan por odio. Yo no tengo que preocuparme en las mañanas por qué me voy a poner para salir a la calle para que no me siga un tipo. Tampoco tengo que preocuparme de que mi jefe me acose y me arroje ácido en la cara, como le sucedió a la saxofonista María Elena Ríos. Ella sigue tocando, pero su caso sigue impune, porque el agresor es un miembro prominente de la sociedad.


Cuando los hombres dicen, "es que a nosotros también nos matan", es parte del mismo problema: un intento machista de invisibilizar la violencia de género.


El hashtag #MeToo me rompió el corazón. Me di cuenta de que mi abuela, mi tía, mi hermana y mi mamá tenían el acoso totalmente normalizado. Mi madre me contó un caso de acoso en su infancia que no pudo decirle a mi abuela por miedo a que la golpeara. Esto demuestra que el machismo es un problema estructural.


Yo no sé si deba hablar de feminismo, pero como hombres sí nos toca hablar de lo que hacemos, incluso de las cosas de las que ni siquiera nos damos cuenta. Un día, entrevistando a la compositora mexicana Ana Fiori, le pregunté: "Oye, ¿y tienes un cartel de puras bandas de mujeres, eso no es normal, no?" Ella me paró en seco, me hizo sentir muy incómodo y me hizo darme cuenta de mi error. Lo que yo quería preguntar era sobre la importancia de hacer un cartel solo con bandas femeninas, pero la formulación fue muy desafortunada.


PH: En tu crítica a la sociedad, ¿encuentras que la escena metalera en México es hipócrita al replicar lo mismo que denuncia? ¿Percibes machismo, acusaciones contra las groupies o el uso del término machorras para referirse a las mujeres metaleras?


MS: Hasta donde he conocido, las personas en la escena musical tienen los valores para erradicar esas violencias machistas. Sin embargo, en redes sociales, en particular en Facebook, me han llamado "joto" y "machorra" solo por maquillarme o usar camisas de cuadros. Lo menos que puedo hacer es confrontarlos en los comentarios y no volverme cómplice.


Una amiga me dijo una vez: "Ustedes los hombres o se hacen o se encubren. No es posible que todas las mujeres cuenten casos de acoso en México y ustedes se sorprendan cuando su amigo o su pariente es un acosador". Me hizo reflexionar y entender que debemos denunciarnos entre nosotros cuando vemos algo mal.


MS: Por ejemplo, el rapero Babo, de Cártel de Santa, se volvió viral porque sacó un sencillo y, casualmente, también mostró su pene. He visto a 100 hombres en las redes hablando de eso, pero a una sola mujer. Esto es una muestra de un falocentrismo muy presente.


PH: En nuestra investigación sobre la violencia contra los metaleros durante el conflicto armado en Colombia, nos dimos cuenta de que la situación no era la misma para las mujeres. Una amiga de Santa Marta nos contó que, mientras que a los hombres los desaparecían o golpeaban, a las mujeres, por ser metaleras, les quemaban los tatuajes con ácido, les cortaban el cabello, las violaban y las obligaban a quedarse en esos lugares como castigo público.


Dentro de la misma escena, muchos hombres nos han confesado que en los años setenta y ochenta atacaban a las mujeres y las acusaban de ser "machorras". En una película clásica del género, "Rodrigo D: No futuro", se muestra a las mujeres punks y metaleras como agresivas, y cuando le pregunté a algunas de ellas el porqué de esa actitud, me dijeron que la tomaban para defenderse de los ataques de los hombres de la escena. Nos documentamos sobre un pogo de mujeres en los ochenta al que entraron hombres a golpearlas, y una de ellas murió. Queremos sacar a la luz estas historias y saber si estas situaciones también ocurrían en otros países.


MS: Claro, es importante visibilizar lo que ocurrió en el pasado para que no se repita. En TikTok subimos un video sobre la represión que sufrieron unos rockeros en Ecuador, a quienes los militares les cortaron el pelo. No tienes idea de la cantidad de comentarios de hombres que defendían esa represión.


El problema de no visibilizar este tipo de violaciones a los derechos humanos es que se pueden repetir. Yo, por ejemplo, evito las bandas fascistas. No por censura, sino porque su discurso es retrógrado. Hay más cosas, hay más música. Siempre se puede encontrar una banda mejor, con un discurso más interesante. Es una pena que estos problemas de valores sigan existiendo.


PH: Queríamos preguntarte por tu ejercicio de curaduría musical. ¿Cómo te fue con esa búsqueda de bandas de mujeres? ¿Qué nos puedes recomendar?


MS: Tengo varias en mente. ¿Cuántas quieren?


PH: Todas las que puedas.


MS: Bueno, estaba pensando en empezar con Coven. Jinx Dawson es una verdadera bruja de familia que fue la primera en usar los cuernos del diablo en un disco de rock. Jinx denuncia que Black Sabbath les copió la imagen. Ellos se llamaban Earth, y cuando Coven fue echada de su sello, Black Sabbath tomó su lugar, cambió su nombre a "Black Sabbath" (que era el nombre de una de las canciones de Coven) y empezó a vestirse igual que ellas.

Cuando escuchas el disco de Coven, te das cuenta de que no tiene nada que ver con Black Sabbath. Sin embargo, me gusta la idea de que la fundadora del heavy metal, o al menos la precursora en lo estético, haya sido una mujer. Por eso recomiendo a Coven. Mi canción favorita de su primer disco es "Wicked Woman".


MS: Las Fucking Beaches es una bandota mexicana de punk y heavy metal que tiene una canción que me voló la cabeza: "Perro Jarioso". Un día, fui a un minifestival donde ellas iban a tocar. Cuando llegué, el evento se había cancelado porque casi no había gente, pero las Fucking Beaches se subieron al escenario y tocaron con toda la energía, como si el lugar estuviera lleno. Al terminar, se bajaron a tomarse fotos y a vender su mercancía. Me parecieron verdaderamente punks y son orgullosamente mexicanas.


Descubrí una banda llamada Bones of Minerva y la voz de la vocalista es increíble, suena como flamenco tradicional y está llena de falsetes, es muy potente. Tienen un sonido que me vuela la cabeza, como una mezcla entre Deftones, algo trippy y atmosférico, pero a la vez muy punk. Su último disco es increíble. Son solo mujeres, están en español de España y les está yendo muy bien. De hecho, hicieron el soundtrack de una película.


Mi siguiente recomendación es Cynthia Blackcat, guitarrista de la banda Mystica Girls. Cynthia es la única integrante que queda de la formación original de 2006. Su proyecto solista, que comenzó antes de la pandemia, también es increíble. Su canción "The World Wolf Is Here" es completamente instrumental, pero es tan buena que no necesita nada más. Para mí, ella es una de las mejores guitarristas de México.


También recomiendo a Claudia Pearl, una compositora mexicana que hace música sinfónica con influencias de jazz y cabaret. Su canción "Frío" tiene un sonido de metal técnico, jazz y cabaret que me voló la cabeza. Por último, recomendaría a Introtyl.


PH: nosotros hicimos un programa sobre ellas porque las considero las herederas de una banda de los noventa llamada Gilgamesh. Es un metal muy bien hecho y muy extremo.


MS: Son una banda brutal de death metal con influencias de Florida. Ya se fueron de gira por todo el mundo y yo las vi en vivo cuando abrieron para la banda Nervosa.

The Warning es una banda brutal. Tienen el talento para conquistar el mundo y lo harán. Me da mucho orgullo que sean mexicanas. Aunque su música es más rock que metal, son un ejemplo de disciplina y constancia. Si trabajas duro, pueden suceder cosas increíbles, como abrirle a tu banda favorita. Me parece una banda muy inspiradora.


PH: ¿Las conociste por sus covers de Metallica o más recientemente?


MS: Sí, las conocí por sus covers de Metallica cuando eran niñas. Después me enteré de que salieron en el Metallica Blacklist. Aunque ese cover en particular no me encantó, cuando escuché su disco, me voló la cabeza. Su baterista tiene una energía increíble en vivo, que se escucha más fuerte de lo que está en el estudio.


La siguiente banda que recomiendo es King Woman, un proyecto que me recomendó una amiga. Su líder, que también es actriz, crea un dark wave muy oscuro, pesado y erótico. Sus letras se centran en el satanismo, pero con una perspectiva femenina. Me voló la cabeza su disco de 2021.


También recomiendo a Asagraum, un trío de black metal que me encanta. Me parece muy disruptivo que una banda de mujeres haga black metal, un género que ha estado asociado con crímenes de odio y machismo. Su vocalista tiene una fuerte idea de ritualidad en sus presentaciones, que para ellas son misas negras.


Es necesario que mujeres como ella revienten la cabeza de los conservadores con discos tan buenos. Me gustaría que el black metal se enojara tanto con esta evolución que jamás volviera a hacer música. Hay quienes me preguntan si puedo separar al artista de su obra, pero yo les digo que ya hay más música y que prefiero recomendar a Asagraum.


PH: Y y sobre ese tema, ¿qué piensas, Héctor, de separar al artista sobre su obra? ¿Cuál es tu opinión frente a eso?


MS: No sé cómo la gente puede separar al artista de su obra. Cada vez que lo intento, me contradigo. Por ejemplo, yo era fan de Marilyn Manson, pero después de ver el documental sobre su ex, Evan Rachel Wood, ya no puedo poner sus discos. Me lo imagino torturando los genitales de su exnovia.


Lo mismo me pasa con Varg Vikernes de Burzum. Filosofem es un discazo, pero no puedo escucharlo sin oír al tipo diciendo que la gente de piel morena no puede vivir en países fríos. En su canal de YouTube, hablaba de cómo tratar a tu mujer y decía que las mujeres deberían quedarse en casa para tener hijos. Yo no puedo disfrutar de su música mientras escucho esas idioteces. Si alguien puede hacerlo, adelante, pero yo ya no.


PH: En Colombia, mucha gente de la escena no pone a la banda Brujería porque sienten que glorifican la narcocultura y a personajes como Pablo Escobar. En este país, Pablo Escobar mató a muchísimos metaleros. ¿Cuál es tu visión sobre la banda?


MS: Ya te entiendo. Es por la canción del Patrón. Para los colombianos, es como si le rezaran y lo glorificaran.


PH: En Colombia, muchos creen que Brujería glorifica el narcotráfico. ¿Cómo percibes a la banda? ¿Es algo sarcástico o es una visión similar a la nuestra?


MS: Creo que es totalmente sarcástico, aunque entiendo que no se vea igual desde Colombia que desde México. Su discurso, abiertamente racista contra los gringos, tiene un sentido para mí porque estoy cerca de los migrantes que cruzan la frontera.

Brujería, como grupo de chicanos e hijos de migrantes, denuncia lo que ven. Además, creo que tienen la misma visión que muchos mexicanos de glorificar al narcotráfico porque piensan que los narcos se oponen a los gobernantes. El resentimiento hacia un gobierno corrupto y ladrón es tan grande que, cuando un narco ataca a un gobernante, la gente lo celebra.


Sin embargo, hay una falta de acceso a la información. Quien se adentre en el tema sabrá que el narco no se opone al gobierno; lo soborna y, de hecho, el narco es el gobierno.

Creo que todos los presidentes y gobernantes de México son narcos. Por eso, el discurso de Brujería era muy contextual para su época. Nadie hablaba de narcos y ellos se atrevieron a poner el tema sobre la mesa. Afortunadamente, han cambiado su discurso con el tiempo.

La vocalista de The Fucking Beaches, Distor Biche, se fue de gira con ellos y, según ella, la banda tiene una pose para el escenario, pero en persona son personas respetuosas. Juan Brujo, por ejemplo, es como tu tío bonachón, pero cuando se pone la gorra y toma el machete, asusta a todos. Yo creo en la autenticidad de la banda y en su discurso.


PH: Héctor, cada vez que hablamos con un mexicano le hacemos la misma pregunta, y la mayoría de las respuestas son muy similares a la tuya.


MS: Brujería tiene una canción que se llama "Matando Güeros", que es su himno. Sin embargo, en el disco, invitan a colaborar a músicos güeros. Me parece que es más una pose, no se lo toman tan en serio. El día que Varg Vikernes (de Burzum) salga de gira con ellos, entonces sí les compraré su música otra vez, porque es en las acciones donde se ve quién es quién. Yo no creo que Juan Brujo siga pensando todas esas cosas que cantaba cuando era adolescente. De hecho, el tipo es guadalupano.


Con Brujería sí puedo separar al artista de su obra. Puedo ir a un concierto, echar desmadre con "Matando Güeros" y no por eso ser un racista o salir a matar a un güero.  Hay que entender que Juan Brujo solo está haciendo un performance. Escuché que un exmiembro de la banda, que era colombiano, se negaba a tocar esa canción en vivo, pero no estoy seguro. Es un tema delicado.


PH: Sí, para nosotros siempre ha sido una pregunta. Yo vivo en Medellín, la ciudad de Pablo Escobar, y hay una gran inconformidad por el hecho de que se nos siga relacionando con él. Salir del país y que te pregunten por Pablo Escobar es una estigmatización muy fea. Por eso nos genera tanto ruido la música de Brujería.


MS: Aquí en México también existe esa glorificación del narco. En Sinaloa, hay una religión alrededor de El Chapo. Él le ha cambiado la vida a mucha gente, dándoles dinero. Es entendible que estén agradecidos. Sin embargo, creo que no se trata de los personajes en sí, sino de fenómenos sociales. El Chapo ya no es solo El Chapo; es el fenómeno social conocido como El Chapo, que es un producto del sistema.


Cualquiera de nosotros pudo haber sido un narco si en nuestra infancia hubiéramos tenido como únicas opciones sembrar pepinos o unirnos al ejército para luego volvernos narcos. Son fenómenos sociales.

 

PH: Héctor muchas gracias por darnos esta entrevista.


MS: gracias a ustedes chicos.


Escucha el episodio completo acá:



 
 
 

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